Inicio Poemas

Para mi Sarita

Poemas

Todo lo que siento por ti, escrito antes de que se me olvide cómo decírtelo.

I 5 de mayo, 2026

Mi Futura Esposa

Aún no eres mía, pero ya te siento, en cada pensamiento, en cada momento. Tus ojos me dicen lo que tus labios callan, y en mis sueños, juntos, siempre nos hallamos.

Un día te llamaré por ese nombre, mi esposa, mi amor, mi todo, mi nombre. Hasta ese día, aquí estaré esperando, porque lo mejor de la vida... lo estoy encontrando.

😳❤️

II 8 de mayo, 2026

Mi Sarita, mi vida, mi nena favorita, tu sonrisa me mata, tu amor me resucita. De Colombia a Georgia, el destino nos invita, a escribir juntos una historia infinita.

🫶🏼

III 20 de junio, 2026

bésame despacio, sin prisa, sin afán, que el mundo se detenga y nos deje en paz. bésame bajo la luna, descalzos los dos, meciéndonos suave, sin música, sin reloj. bésame y siénteme temblar contra tu piel, que en tus labios encontré mi único querer. bésame, mi reina, y no me sueltes jamás, que en tus brazos, mi amor, por fin encontré mi lugar.

IV 30 de junio, 2026

En tus brazos encontré mi lugar, donde el tiempo se detiene y no hay nada que buscar. Te amo en lo simple, en lo de cada día, en cada mañana que despierto y eres mía. Y cuando esta vida se nos acabe, te buscaré en la siguiente, y en la que después cabe. En todas, mi amor, en todas las que vengan, mi alma a la tuya siempre la encuentran.

V 5 de julio, 2026

Un besito en la naricita, otro más en la mejilla, uno suave en tu boquita y en la frente, mi chiquilla. Besos van y besos vienen, besitos de mil colores, y todos los que yo tengo son tuyos, mi amor de amores ❤️

VI 18 de julio, 2026

Cien rositas para ti, mi amor, mi vida entera, cada una guarda en sí, una razón verdadera. En cada rosa, un besito, en cada beso, un porqué, y en cada pétalo, escrito, todo lo que en ti encontré. Un día se marchitarán, pero mi amor no se irá, nuevas rosas brotarán, cada día crecerá 🌹❤️

VII 24 de julio, 2026

Princesita Sarita

Mi princesita no camina, que yo la cargo hasta la cama; mi princesita no cocina, que yo le doy en la boca lo que ama. Mi princesita no se peina, que yo le arreglo el cabello; mi princesita solo reina, y yo me encargo de lo demás, mi cielo. Tendrás rositas cada día, comidita, besos y ternura, y el mundo entero te daría... pero lo mejor que tienes soy yo, hermosura 🥰

VIII 24 de julio, 2026

Uno más para mi bebé, porque siento demasiado para guardármelo 🙈

Ahí estás

Me despierto y ya estás, antes que el sol, antes que el día; no tengo que ir a buscarte, tú ya estabas, vida mía.

Escribo y ahí estás, hasta en la palabra más chiquita; la cambio, la vuelvo a leer, buscando la que te llegue más cerquita.

Entreno y ahí estás, en toda la fuerza que consigo; si algún día cargo el mundo, primero quiero cargarte conmigo.

Rezo y ahí estás, en lo que digo y lo que callo; cierro los ojos buscando calma, y es tu carita la que hallo.

Y cuando por fin me duermo, sigues ahí, como al despertar; por eso decir “pienso en ti siempre” se me queda corto al hablar.

No eres un pensamiento que vuelve, porque nunca te vas; no pasas por mi cabeza, mi amor, hiciste de ella tu hogar ❤️

IX 25 de julio, 2026

Te veías tan rica en tu foto nueva que estas palabras me salieron solas 🫦

Tus ojitos son perfectos, y me voy a perder en ellos por todas nuestras vidas. Tus labios son perfectos, y los voy a besar hasta el día que me muera. Tus teticas son perfectas, y las voy a chupar hasta que estemos viejitos y canosos. Tus nalguitas son perfectas, y las voy a apretar hasta que me tiemblen las manos. Tu corazón es perfecto, y lo voy a cuidar hasta el último latido. Tu alma es perfecta... y la voy a amar hasta el fin de los tiempos ❤️

Que estas palabras te arrullen esta noche, mi amor. Espero que te estés imaginando que te tengo bien apretadita, respirándote y besándote despacito mientras te vas quedando dormida. Buenas noches, mi nena hermosa 👩🏼‍❤️‍💋‍👨🏼

X 25 de julio, 2026

No sé en qué momento tu voz se me volvió la única música que conozco. Hablas, y algo adentro se me acomoda. Y cuando te ríes... ya no queda nada de mí que no sea tuyo.

Tus teticas son de esas cosas que Dios hizo despacio. Cuando las toco te cambia la respiración: primero el suspirito, después el silencio, y ese temblorcito que ni sabes que haces.

Y tus nalguitas, mi amor... esas no me dejan pensar. Las aprieto y se me olvida hasta mi nombre, las muerdo suavecito y se me olvida respirar. Hechas para estas manos y para nada más.

Pero de todo lo que eres, lo que más cuido es tu corazón. Ese corazón bueno, blandito, que se entrega entero sin preguntar cuánto le va a doler. Aquí se queda, guardado, calientito, hasta mi último día.

Lo demás te lo dio Dios. Pero ese corazón lo hiciste tú.

XI 30 de julio, 2026

Para cada miedo

Cada inquietud que llegue, la beso hasta que se vaya; cada miedo que te encuentre, lo abrazo y se desarma.

Cada duda que se esconda, te la saco a carcajadas, hasta que olvides su nombre y no te acuerdes de nada.

Cada inseguridad que duela, la acaricio hasta calmarla; cada herida que recuerdes, la acompaño hasta cerrarla.

Cada lágrima que asome, la beso antes de que caiga; cada noche que te pese, la sostengo hasta mañana.

No puedo borrar del mundo cada sombra que te alcanza, pero sí quedarme contigo hasta verla derrotada.

Porque para cada miedo tengo mis brazos, mi calma; y para cada inseguridad que te mienta en voz muy baja, tengo la vida entera para amarte hasta callarla ❤️

XII 4 de agosto, 2026

Lo que aprendió el anillo

Escogí para tu dedo un anillo que brillaba, lo levanté hacia la luz y alumbró toda la casa.

Va a brillar cuando despiertes y te estires en la cama, va a brillar sobre la mesa, va a brillar en la ventana.

Pero anoche me miraste, se te encendió la mirada, y esos ojitos tuyos dejaron el oro en nada.

Igual te lo voy a dar, mi niña, mi enamorada, no para que a ti te alumbre, para que aprenda de tu mirada.

XIII 7 de agosto, 2026

La casita

Me dijiste esta mañana que en mis labios vivirías, que te quedabas ahí sin salir en todo el día.

Entonces con cada beso te fui armando una casita: la frente quedó de techo, las mejillas de cortinas.

En el cuello puse el fuego para las noches más frías, y en la boquita, la puerta por donde entro cada día.

Y cuando te di las llaves me dijiste, medio dormida, que hacía rato te habías mudado sin pedirme permiso, mi vida.

XIV 9 de agosto, 2026

Una canción

Nadie te ve como yo

Verso 1 Ay, quiero conocer a tu familia, quiero verte con los tuyos, mi amor, y que vean en mis ojos, cuando llegue, todo lo que eres para mi corazón.

Coro Nadie te ve como yo te veo, nadie te siente como yo, nadie se acerca ni de lejos, nadie se compara, mi amor.

Verso 2 La forma en que sonríes, en que ríes, la forma de tu alma, mi mujer, ni medio millón de años bastarían para quitarme las ganas de volverte a ver.

Coro Nadie te ve como yo te veo, nadie te siente como yo, nadie se acerca ni de lejos, nadie se compara, mi amor.

Puente Quieres una piña colada? Quieres subir a la piscina? Ponme la música de tu tierra y bailamos hasta que se haga de día.

Verso 3 Y algún día te tomo la manito, a los noventa y tres, cerquita de ti, que cambie la música, que pasen los años, y yo sigo aquí.

Coro Nadie te ve como yo te veo, nadie te siente como yo, nadie se acerca ni de lejos, nadie se compara, mi amor.

XV 20 de agosto, 2026

El príncipe solitario

Estuvo siempre solo, y lo quería. No era tristeza; era su reino entero. Le bastaba el silencio que tenía, y nadie lo esperaba en el sendero.

Aprendió a no pedirle a nadie nada, a dormirse sin voz que le dijera que lo estaban queriendo. La almohada fue su más silenciosa compañera.

Hasta que un día ella llegó, chiquita, sin ejército, sin armas, sin ruido, y aquella soledad que fue bendita por primera vez perdió su sentido.

No estaba solo el príncipe: esperaba. Y era a ti, mi amor, a quien aguardaba.

XVI 22 de agosto, 2026

La princesa amurallada

Vivía tras un muro bien cerrado, donde nada faltaba ni dolía. Le dijeron que afuera, al otro lado, todo era peligro. Y les creía.

Él no forzó la reja con la mano, ni le pidió que abriera la ventana. Le hablaba de la lluvia, del verano, del mar que no se acaba en la mañana.

Y algo dentro de ella fue creciendo, algo que ni ella misma se explicaba: se encontró en la ventana, sonriendo, mirando ese lugar que le asustaba.

Y abrió. No porque él se lo pidiera. Abrió porque quería ver afuera.

Lo que había afuera

Abrió la puerta; él le tendió la mano. No prometió que afuera no doliera. No dijo que el camino fuera llano. Solo esperó, por si ella lo quisiera.

Y vio aquel mar del que él tanto hablaba. Pisó la tierra que temió pisar. Y cada cosa hermosa confirmaba que el miedo no sabía dibujar.

Y el miedo que en su pecho residía se fue apagando al lado de su amor; y donde antes la sombra le crecía, hoy no queda ni rastro del temor.

Su amor jamás se convirtió en candado; juntos van al mundo del otro lado.

XVII 23 de agosto, 2026

La niña del bolsillo

Había una vez una niña chiquitica, del tamaño de un dedo, que vivía sola en una casita hecha con una cáscara de nuez.

Le tenía mucho miedo a los niños. Eran grandotes, hacían mucho ruido, y cuando pasaban corriendo el suelo entero temblaba. Así que ella se quedaba adentro, calladita, esperando a que se fueran.

Un día llovió tan fuerte que el agua se le metió a la casita y la dejó afuera, temblando de frío en una hoja.

Y ahí venía un niño.

Ella cerró los ojitos, esperando lo peor. Pero el niño no gritó, ni corrió, ni la asustó. Se agachó despacio y se quedó mirándola un ratico.

“Tienes frío”, le dijo bajito, para no espantarla.

Y le puso la mano abierta al lado de la hoja. No la agarró. Solo la dejó ahí, esperando, por si ella quería.

Ella lo pensó mucho. Después dio un pasito. Y después otro. Y se subió.

El niño se la guardó en el bolsillo del pecho, ahí donde está calientito y se oye el corazón, y caminó con ella todo el día.

Desde entonces la lleva siempre ahí. La saca para mostrarle las flores, los charcos, las estrellas. Y en las noches frías ella se acurruca contra su corazón y se duerme oyéndolo latir.

Y ya no le tiene miedo a los niños.

Bueno, a uno no.

Al de ella 💘

XVIII 16 de septiembre, 2026

Lo que no dije en el bosque

Me dijiste vámonos lejos, perdámonos los dos, que el bosque no tiene puertas ni el cielo tiene reloj.

Yo no pregunté a dónde, ni cuánto había que andar, porque a cualquier lugar contigo yo ya quería llegar.

Se nos hizo de noche andando y nos quedamos sentados, contando estrellas despacio, los deditos entrelazados.

Y dijiste devolvámonos, que ya está amaneciendo, y yo te seguí callado, guardándome este secreto.

Porque perderse es no saber por dónde se vuelve a casa, y yo llevo cinco meses sabiendo dónde quedaba.